Cada momento compartido nos enseñó el valor de las pequeñas cosas, la belleza de un gesto amable y el poder de una palabra de aliento.
Su vida fue un testimonio de fortaleza y amor, y aunque hoy sentimos la tristeza de su partida, también sentimos una profunda gratitud por haber tenido la oportunidad de conocerle y quererle, motivándonos a realizar un verdadero homenaje al amor y la memoria.
Comprende el tiempo transcurrido entre el primer contacto con la familia hasta la llegada del ser querido a la sede de homenajes. Es un momento de confusión y alta incertidumbre en el que la familia necesita saber qué va a pasar con el ser querido y qué les corresponde hacer a ellos.
Tiene además un alto contenido emocional, pues deben entregar el cuerpo de su ser querido y anunciar a los allegados el hecho.
Comprende el tiempo de llegada de los dolientes (familia) a la sede de homenajes hasta el inicio de los ritos propios del homenaje al amor. Es el momento ideal para definir las características propias del homenaje.
Dentro de este tiempo son de suma importancia: la presentación del portafolio de servicios (check list), la presentación de homenajes (servicios religiosos, reconocimiento de la precedencia, elementos y simbologías del homenaje, foto memorial), la presentación del anfitrión, el ritual de liberación del ser querido (presentación), el cortejo para traslado a la sala de homenaje al amor y la entronización del servicio.
Se define la hora del elogio y la persona que lo realiza, así como el contenido del ritual de homenaje (elogio verbal, elementos y simbologías propias de sus creencias, actividades, vinculaciones, gustos y hobbies).
Comprende las ceremonias y actos realizados desde la salida del servicio de la sala de homenajes, traslado hacia la capilla o templo, hasta la inhumación o cremación.
Este momento da un significado especial a los acontecimientos que conducen a la disposición final del ser querido. En cada caso, será diferente la forma en cómo la familia exalta la vida de su ser querido.
Fase posterior a la inhumación o cremación; momentos para conmemorar, celebrar y/o exaltar la vida espiritual tanto del fallecido como la de sus familiares.
Este es un momento para exaltar las enseñanzas de vida que deja la persona fallecida. Una oportunidad para celebrar la vida.